LO VIVIDO NO SE OLVIDA 🍒
Lo vivido no se olvida. Tampoco hace falta. Hay cosas que se recuerdan con una sonrisa, otras con cierta nostalgia y algunas que, sinceramente, habría preferido no vivir. Pero todas dejaron algo. Lo bueno me dio alas. Lo malo me enseñó a elegir mejor dónde aterrizar. Durante mucho tiempo pensé que ser fuerte significaba aguantar. Dar otra oportunidad. Intentar comprender. Perdonar una vez más. Encontrar explicaciones para comportamientos que, en el fondo, no necesitaban ninguna explicación. Hoy pienso diferente. No todo merece una segunda oportunidad. No todo merece una respuesta. Y, definitivamente, no todo el mundo merece un asiento permanente en mi vida. Tengo cicatrices, sí. Pero también tengo algo que antes no tenía: claridad. La claridad de saber quién soy. De reconocer lo que quiero cerca de mí. Y, sobre todo, de saber perfectamente lo que ya no quiero. He aprendido que la paz no consiste en que todo sea perfecto. Consiste en dejar de permitir que lo que no puedes controlar cont...