EL REGALO INESPERADO 🍒
Siempre he pensado que los regalos deberían venir acompañados de ciertas garantías. Una presentación decente, por ejemplo. Una tarjeta, un lazo bonito y, si fuera posible, alguna indicación sobre lo que se supone que debemos hacer con ellos. No me parece pedir demasiado. Sin embargo, la vida tiene un concepto bastante particular de la cortesía. A veces nos entrega algo sin previo aviso, sin instrucciones y sin siquiera molestarse en explicar por qué lo ha elegido para nosotros. Y lo más desconcertante es que, al principio, ni siquiera parece un regalo. Puede llegar disfrazado de un cambio de planes, de una coincidencia improbable o de una de esas situaciones que nos obligan a mirar dos veces para comprobar que hemos entendido bien. Una se queda observando el paquete imaginario, preguntándose si habrá ocurrido algún error en el reparto. Esto no estaba en mi lista. Pero nadie responde. Y tampoco existe un departamento de devoluciones. Con el tiempo, naturalmente, una aprende ...