NO ESTOY ESPERANDO NADA. 🍒
Hay un momento en la vida en que una deja de esperar ciertas cosas. Una disculpa, por ejemplo. Si no llegó cuando tenía que llegar, cuando todavía importaba, cuando todavía podía reparar algo, después ya no hace falta. Una disculpa tardía se parece bastante a mandar una carta a una dirección donde ya no vive nadie. Puedes enviarla. Pero no esperes respuesta. También llega un momento en que dejas de necesitar que todo tenga una explicación. A veces la explicación ya estaba ahí. Simplemente no era la que querías escuchar. Literal. Eso también es una respuesta. Y aunque suene menos dramático, suele ser mucho más útil. Porque cuando dejas de esperar que lo evidente sea reconocido, recuperas una cantidad sorprendente de tiempo. Tiempo para desayunar tarde. Para reservar un vuelo sin convertirlo en una cumbre diplomática. Para pasar una tarde entera caminando por Chicago. Para manejar sin prisa por una carretera que no lleva a ninguna parte urgente. Para sentarte sola en una mesa en París, q...